Luego de desayunar, Jacinto nos llevó al puerto desde donde partimos hacia la isla Taquile. Es más o menos una hora de viaje. En el bote comentábamos como nos había parecido la fiesta, porque no todos estabamos en la misma fiesta.
Salimos entonces rumbo a la isla de Taquile. Luego de un rato de viaje se nos apagó el motor del barco y luego de muchos intentos no lo lograron volver a encender. Un barco que pasaba por allí y se dirigía a taquile nos remolcó hasta el puerto. [El término correcto es "atoar" ya que era un barco... aprendan!] Entre el olor a nafta y el balanceo del bote sin motor, estaba bastante fácil sentirse mal y la solución para eso es mirar la linea del horizonte y buscar aire fresco... de todas formas tuve que concentrarme para soportar las ganas de vomitar.
Seguimos caminando hasta bajar por el otro lado de la isla hasta el puerto, donde nos esperaba el bote ya reparado. Esa bajada era muy empinada y mientras bajábamos nos encontramos con otras excursiones que habían decidido SUBIR por ese lado... completamente una locura.
El viaje siguió sin inconvenientes y tuvimos unas 3 horas de amena charla con Kevin el gringo, Kevin el canadiense y Flora la belga... hasta llegar a Puno.
Esa noche... ya en Puno, necesitábamos poner carne a nuestra dieta... demasiada Quinua y papas. Por lo que averiguamos con un policía donde se podía comer asado... y nos dijo "Hay un lugar que se llama LA ESTANCIA y venden carne"... así que llegamos ahí y nos encontramos con una Parrillada!!
Exageramos con la cantidad de comida... descubrimos que la MOLLEJA no es lo que conocemos en Uruguay, sino que es panza de gallina asada. Ahora... estaba todo muy bueno.
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