Como en todas las terminales, tuvimos que pagar el "derecho a terminal" que varía entre 1 o 2 bs y que no está incluido en el precio del pasaje.
El viaje hasta Copacabana es de 4 horas más o menos. Antes de llegar a Copacabana, se llega a un pueblito donde el bus sube a una barca y los pasajeros en otra para cruzar la parte más angosta del Titicaca. Cruzando, se llega al pueblo de San Pedro de Tiquina donde se vuelve a subir al bus y luego de 40 minutos se llega a Copacabana.
Ya aprovechamos y sacamos pasaje de Copacabana a Puno (Perú) para el otro día, en la misma agencia "Andes Amazonia".
Desde Copacabana salimos en la lancha de Andes Amazonia, haciendo un trayecto que dura alrededor de hora y media.
El agua del lago Titicaca, es muy verde, tanto que en las partes menos profundas se ve claramente el fondo, la verdad nos impresionó.
Se llega a la parte sur de la isla, donde te salen al encuentro muchos locales a cobrar los 5 bs por entrar en su comunidad.
El hostal que nos recomendaron queda en la cima de la isla, hostal "Puerta del Sol". Comenzamos a subir los escalones con las mochilas y enseguida vimos que no iba a ser fácil. Buscábamos un lugar para almorzar. En el camino hacia arriba, la gente de la comunidad vende todo lo que hacen, incluso te venden "posar al lado de una llama" para una foto.
A mitad de camino Guillermo y Marcelo no podían más y se quedaron sentados, mientras Nico y yo seguimos adelante para reservar el hostal. La subida no fue fácil y optamos porque un chiquito nos averiguara si había habitaciones en el hostal antes de llegar hasta arriba. El resultado fue que no había más habitaciones, pero el niño conocía otro hostal de similares características. Llegamos y enseguida nos dimos cuenta que estaba muy bueno. El nombre era "INTI-KALA" (Sol de Piedra o piedra de sol). Costaba 80 bs la noche con desayuno, en cuartos dobles y con baño privado... aunque al final lo conseguimos por 60 bs y dejamos una propina al muchacho.
Pudimos ver la puesta del sol en el lago Titicaca, y desde el hostal teníamos una vista espectacular. Nuestras habitaciones daban hacia el lago y además teníamos un enorme terraza con lo que la vista era privilegiada.
Coordinamos para que un restaurant nos hiciera la comida para la cena, ya que todo cierra a las 8 PM y queríamos comer algo más tarde, porque todo cerraba a las 8 PM y nosotros habíamos almorzado a media tarde.
Nicolás se sintió mal y tuvo un pequeño percance en el baño de la habitación, por lo cual le tocó paño de piso y balde. Marcelo, que estaba en mi habitación, optó por darse un baño con "agua tibia boliviana" o sea, en la práctica agua casi fría.
Ahí arriba, las cosas no son tan baratas como en el resto de bolivia... hay que tener en cuenta que estamos en una isla y en la parte más alta, donde no muchos llegan. De todas formas, las cenas salían unos 30 bs y las botellas de Coke de 2lts unos 10bs... nada del otro mundo en realidad.
En la noche, me tocó a mi el malestar... estando toda la noche con diarrea. El panorama para el segundo día de trekking por la isla no era muy alentador.
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